Lugar turístico en Ibiza con agua turquesa y barcos

Qué ver en Ibiza ¡Lugares imprescindibles!

Ibiza es famosa en todo el mundo por su vibrante vida nocturna y sus playas paradisíacas. Sin embargo, la isla tiene mucho más que ofrecer a quien se aventure a descubrirla más allá de sus discotecas. Desde encantadoras calles empedradas cargadas de historia hasta mágicos miradores sobre acantilados, Ibiza esconde rincones imprescindibles que merecen ser explorados.

Dalt Vila

Vista de Dalt Vila, casco antiguo de Ibiza

Entre los lugares imprescindibles en Ibiza destaca sin duda Dalt Vila, el casco antiguo de Ibiza ciudad, que forma parte del conjunto “Ibiza, biodiversidad y cultura”, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999. Este recinto amurallado, levantado en el siglo XVI bajo el mandato de Felipe II, ofrece un laberinto de calles estrechas, casas encaladas y rincones pintorescos que transportan al visitante a través del tiempo. Subir sus empinadas calles merece la pena, especialmente para contemplar las vistas panorámicas desde alguno de sus baluartes, como el de Santa Llúcia.

La entrada a Dalt Vila es gratuita y está abierta a cualquier hora, aunque en verano conviene subir a primera hora de la mañana o al atardecer y llevar calzado cómodo: hay cuestas y tramos empedrados.

Mirador de Es Vedrà

Mirador de Es Vedrà

Uno de los mejores miradores de Ibiza es el que contempla el islote de Es Vedrà, frente a la costa oeste cerca de Cala d’Hort. Es Vedrà está envuelto en mitos y leyendas que lo relacionan con el magnetismo terrestre, avistamientos de ovnis e incluso la ciudad perdida de la Atlántida. Lo cierto es que la silueta del islote emergiendo del mar es una de las postales más impresionantes de la isla, especialmente al atardecer.

Para disfrutar de las vistas hoy lo más recomendable es acercarse a la zona de Cala d’Hort y usar los miradores y aparcamientos habilitados junto a la carretera o la propia playa. Las antiguas sendas hacia el antiguo balcón del acantilado y el aparcamiento improvisado se han cerrado para proteger el entorno, y ya no se debe aparcar en el arcén ni cruzar vallas. El atardecer sigue siendo el mejor momento para visitarlo, cuando la silueta de Es Vedrà se recorta sobre un cielo lleno de tonos anaranjados y rosados.

En los miradores de la zona apenas hay servicios ni iluminación, así que lleva agua y algo de abrigo si vas a ver la puesta de sol. Mantente alejado del borde del acantilado y recoge siempre tu basura: es un entorno protegido.

Mercadillo Hippy Las Dalias

Puestos del mercadillo hippy Las Dalias en Ibiza

El famoso Mercadillo de Las Dalias, ubicado en Sant Carles, es otro de los lugares imprescindibles en Ibiza. Desde su apertura en 1985, Las Dalias se ha convertido en símbolo de la cultura bohemia y hippie de la isla. Hoy reúne más de 300 puestos que van desde moda ibicenca hasta artesanías hechas a mano y joyería étnica. El ambiente multicultural y relajado se acompaña de música en vivo, lo que lo convierte en una parada muy popular entre quienes buscan este tipo de plan.

El mercadillo abre todo el año, con más ambiente los sábados y en los mercados nocturnos de verano. La entrada es gratuita; solo pagas lo que compres o consumas en los puestos.

Parque Natural de Ses Salines

Playa de Ses Salines en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera

Entre las mejores playas de Ibiza destaca la Platja de Ses Salines, ubicada dentro del Parque Natural de Ses Salines, espacio incluido en el sitio Patrimonio Mundial “Ibiza, biodiversidad y cultura” de la UNESCO gracias a sus praderas de posidonia oceánica. Esta playa ofrece arenas claras, aguas transparentes y un ambiente animado, ideal para pasar el día disfrutando del mar y el sol.

En temporada alta el aparcamiento suele ser de pago y se llena pronto. Respeta la señalización del parque: no se permite acampar, hacer fuego ni circular con el coche fuera de los caminos marcados.

Necrópolis Puig des Molins

Necrópolis y Museo Monográfico de Puig des Molins en Ibiza

Quien crea que Ibiza es solo espuma nocturna debería bajar a la sombra de los olivos del Puig des Molins. Allí descansan más de tres mil hipogeos de época fenicia y púnica, integrados en el conjunto “Ibiza, biodiversidad y cultura”, Patrimonio Mundial de la UNESCO. El cementerio fenicio-púnico mejor conservado del Mediterráneo hunde al viajero en una galaxia de cráneos, ungüentarios de vidrio y figurillas de Tanit que aún conservan pigmento ocre. El Museo Monográfico proyecta luces tenues sobre los ajuares funerarios y explica, sin edulcorantes, cómo los cartagineses depositaban perfumes y huevos de avestruz junto a sus muertos para facilitar la vida más allá.

Cala Comte

Vista de la playa de Cala Comte con sus aguas turquesas

Dicen los locales que la paleta de Cala Comte es el test de Rorschach de la isla: cada ojo ve un azul distinto. La realidad es que el agua, nutrida por arenas blancas y fondos bajos, parece una piscina infinita escoltada por islotes. Quien llegue temprano —antes de las diez— tendrá todavía espacio para la toalla y podrá nadar hasta la roca de s’Illa des Bosc con la sensación de surcar vidrio líquido. El acceso a la playa sigue siendo gratuito, pero las hamacas y sombrillas se pagan aparte y, según reseñas recientes, en temporada alta el paquete de dos hamacas y una sombrilla suele moverse entre 30 y 50 € para todo el día; los precios de bebidas en Sunset Ashram se sitúan en la franja alta de los chiringuitos de Ibiza y cambian cada temporada.

Es Vedrà

Islote de Es Vedrà visto desde el mirador en Ibiza

Rodear las curvas que conducen a los miradores de Es Vedrà por la carretera de Cala d’Hort es un ejercicio de fe en los frenos y en la geología. De pronto aparece el monolito de casi 400 metros flotando unos dos kilómetros mar adentro y uno comprende por qué Ulises escuchó aquí cánticos de sirenas —o por qué los buscadores de energía abren los brazos como si pudieran abrazar el horizonte—. La contemplación sigue siendo gratuita desde las zonas habilitadas, pero exige calzado adecuado y prudencia: los senderos son cortos, con tierra suelta y sin barandillas.

Sant Antoni de Portmany

Puesta de sol en la bahía de Sant Antoni de Portmany en Ibiza

Pocos sitios parten tanto al público como Sant Antoni. Quien llega en busca de paz huye al primer acorde de house, pero al curioso atento le basta pasear media hora para descubrir la otra mitad de la historia. La bahía, antaño refugio de pescadores, ofrece hoy el “Sunset Strip”: Café del Mar, Mambo y Savannah compiten por el mejor cóctel —entre 15 y 20 € por copa según las tarifas de 2025— y el mejor playlist para esa liturgia diaria que culmina en aplauso cuando la bola roja se zambulle. Antes de ese instante, la luz fabula con el agua generando espejos anaranjados que han dado la vuelta al mundo.

Si quieres vivir la puesta de sol sin pagar precios de primera fila, muchos viajeros compran la bebida en el supermercado cercano y se sientan en las rocas frente al paseo, donde se escucha igual la música del “Sunset Strip”.

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Julieta Betancor
Sobre el autor
Julieta Betancor
Experta en turismo y viajes con una sólida experiencia en la creación de contenido cultural. Con dominio de varios idiomas y experiencia como presentadora, conecta con audiencias diversas para inspirar la exploración de destinos únicos. Su enfoque creativo y dinámico se destaca en cada proyecto, transmitiendo la esencia de cada lugar que descubre.